08.24.07
La huida
Recuerdo haber estado cruzando un puente de madera, en un lugar con muchos árboles y plantas, semejante a las típicas escenas de la selva boliviana, pero sin tanto calor…. yo era un niño de aproximadamente 12 años (a pesar que soy mujer), vestido con taparabo y con sombrero hindú, era una especie de príncipe, que estaba alojado en un hotel elegante de ese sector, y que había decidido ir a pasear al jardín cercano, que era el acceso la selva, junto con mis guardaespaldas… pero a medida que cruzaba el puente, comenzé a sentir ráfagas de viento semejante a tiros de escopeta ¡Atentaban contra mi vida! y retorné rápidamente al origen del puente, logrando ponerme a salvo sin salir herido… y sentía la presencia de la muerte muy de cerca… junto a una sensación de inseguridad abismante…. corrí una vez más y me oculté tras unos matorrales de altura, primero, para luego deslizarme detrás de un muro. Pero uno de mis posibles asesinos me vió y me siguió…. continué corriendo, consciente de que me disparaban. Atravesé una puerta, y luego otra y sorpresivamente, el paisaje cambió. Al cruzar la última salida me encontré ”¡en un mall!! y tampoco yo era ya ese príncipe, sino que la adolescente de ese entonces (17 años) pero vestida de rosado y con falda larga… Sentí que debía continuar huyendo, ya que mis asesinos estaban aún tras de mí. Decidí caminar como cualquier persona que diambulaba de vitrina en vitrina, luego, aceleré el paso hacia la salida más próxima que pude vislumbrar. Aún así, percibía las presencia de mis captores, buscándome, como a una presa que matar. Mientras tanto, aparenté hastío en mi cara, y apresuré el paso hacia la salida. Nunca había sido tan feliz por sentir el calor del verano en mi cuerpo. Miré hacia la vereda, y también hacia la próxima calle. Fue entonces cuando comencé a caminar y caminar, como si en eso, se me fuese la vida y porsupuesto.. desperté!!!!