03.12.09

La Parcela

Posted in General at 11:46 por Frau F

Es la mañana de un día de invierno, está muy nublado y hay mucho viento. El color gris del cielo contrasta con los colores amarillos  y rojizos  de las hojas de los árboles.

 
Voy manejando mi auto por la Autopista del Sol; voy desde Santiago a la parcela de Calera de Tango. Una de mis amigas de la pega va conmigo.

 
Mientras manejo le voy contando a mi amiga cómo era mi vida en la parcela; le cuento de mi casa y de la casa de mis abuelos, le cuento de los juegos en los árboles con mis primos, de los veranos enteros que pasábamos en la piscina, de los paseos en bicicleta, de los perros, de los nombres que le poníamos a las gallinas, de mi casa de muñecas, de los clubs que armábamos por todas partes.

 
A medida que me acerco a la parcela voy recordando todo lo bueno que viví ahí, los momentos felices; mil recuerdos vienen a mi cabeza de golpe, como atropellándose. Son todos recuerdos bonitos, el lado bueno de la historia.

 
Los cumpleaños en el jardín con los amigos, las navidades repletas de gente en la casa de mi abuela, los asados diciocheros, las tardes enteras elevando volantines, los queques de nuez que nos cocinaba mi nana, los panqueques de mi hermana que siempre se le quemaban pero que nos comíamos igual, los merengues hechos a mano batiendo las claras con tenedores, las noches de campamento en el jardín, la pascua de resurrección y los huevitos de chocolate, mi mamá por todas partes. Mi pieza, mis muñecas, mis libros, las tardes de inviernos tejiendo pantuflas con mi abuela, las tardes de estudio y café en la mesa del comedor con mi hermana, los días de lluvia con sopaipillas, las noches de chaparritas y vino con durazno, los cuadro al óleo que pinté.

 
Voy repasando cada parte de la parcela y de mi casa, y cada lugar me trae mil recuerdos; veo las imágenes como fotos, sin movimiento sólo imágenes.

 
Las imágenes vienen desordenadas, sin lógica, son recuerdos de cuando era chica, recuerdos lindos.

 
En cada recuerdo están las personas más importantes de mi niñez: está mi mamá, mi abuela, mi hermana, mi nana y mi tía.

 
Llegamos al camino que lleva a la parcela; está tal como siempre: angosto, lleno de árboles a los lados.

 
Nos acercamos con el auto a mi casa, me bajo del auto y me subo en el parachoques para mirar por arriba del portón; me aseguro que no hay nadie y entramos. Nos quedamos paradas en el jardín sin avanzar ni un solo paso. Miramos mi casa y la de mi abuela, las dos están abandonadas. El pasto está largo, la piscina con agua de lluvia, hay hojas de árboles por todas partes. La vista es desoladora, pero no me da pena.

 
Nos quedamos paradas, una al lado de la otra, no nos decimos nada. Estamos ahí por unos minutos y volvemos al auto.

 
Nos subimos calladas y nos alejamos de vuelta hacia la carretera.
 

03.03.09

Los tres

Posted in General at 8:19 por Frau F

Estoy en una isla caribeña; hay palmeras, arena blanca, mar y hace mucho calor. Estoy lejos de la playa, metida entre matorrales muy altos, que me tapan completamente.
Estoy escondida en estos matorrales mirando a una pareja de jóvenes que se ha alejado de la orilla del mar para estar juntos y tener relaciones.
Es una pareja bastante singular; él es alto, rubio, musculoso, prototípicamente buenmozo; ella es muy baja, morena y rellenita. Van de la mano, desnudos, adentrándose entre las plantas. Se ven muy felices; se miran, se ríen, juegan el uno con el otro. Yo los veo desde atrás.
Se acuestan en el suelo, ella arriba de él, y se enrollan juntos en algo parecido a una sábana; dan muchas vueltas y terminan viéndose como una “gran oruga”. Así, completamente enrollados, tienen relaciones (en realidad supongo que están teniendo relaciones por sus movimientos y sonidos, porque no se ve nada). Yo me quedo escondida, viendo como esta gran oruga se contornea.
De repente, de esta “gran oruga” sale violentamente la pareja, es como si hubieran hecho mucha fuerza para rajar el género y salir. Aparecen con los brazos arriba, acalorados, mojados y contentos.
Se paran, se toman de la mano y caminan juntos hacia el mar y cuando están por llegar a la orilla, ya no son dos, sino tres.  Aparece un segundo hombre.
Este segundo hombre, es bastante mayor que la pareja, debe estar cercano a los 70 años.
Nuevamente, veo desde atrás a la pareja tomada de la mano, pero ahora, este hombre mayor, está tomando también de la mano a la mujer dejándola al medio.
Así, los tres tomados de la mano entran contentos al agua.